viernes, 19 de agosto de 2016

La Perico 2016

Un verano más como es tradición a mitad de agosto, una cita casi obligada para los que tenemos tan cerquita la ciudad de Segovia. 165km y 4 puertos míticos para disfrutar y sufrir a la vez.
Como cada año presentándome a los pies del acueducto con la intención de hacerlo mejor que el año anterior, pero siempre con la incertidumbre de si eso será posible, ya que supongo que llegará un día en el que ya no pueda mejorar más.
A pesar de que el ciclismo no es una ciencia exacta, este año (si no había percances) sabía que iba a poder conseguir una importante mejora, dados los test previos y mis datos en los últimos entrenamientos.

A las 8 de la mañana comenzaba La Perico 2016, y de inmediato para evitar caídas y percances, me colocaba en primera fila, justo detrás del coche que abría carrera en el neutralizado hasta La Granja.
Rodeado de muchas caras conocidas del pelotón máster, entre otros el amigo Germán.

Rodando en cabeza (círculo rojo), con casco negro y gafas blancas, en el tramo neutralizado hasta La Granja.

Una vez terminado el neutralizado, encarábamos Navacerrada ya cada uno a su ritmo. Por delante se fueron los más fuertes, y por detrás ibamos formando un segundo "grupeto". De momento mi intención era no ceder mucho terreno, y tampoco darlo todo al principio, así que me mantuve en un grupo con Pedro Delgado tanto en Navacerrada como en el siguiente puerto (Morcuera). Una vez coronado este, mi idea era ir poniendo un punto más de esfuerzo, para ir a más. Canencia lo subí cogiendo gente, hasta que me instalé en otro grupo de unos 20 corredores, donde nos entendíamos bastante bien a relevos hasta Lozoya donde arranca Navafría, que es el último.
Todo iba perfecto, tal y como lo había pensado, pero con tantos km, tantas horas, tantos ciclistas... En cualquier momento puede ocurrir cualquier cosa. Y en el sitio más inoportuno ocurrió.
Fue como digo justo a pié de Navafría, ese puerto en el que iba a echar el resto, donde quería marcar la diferencia... cuando un voluntario gritaba ¡derecha! agitando el banderín (aún nadie sabe por qué lo hizo)... Yo que venía en cabeza del grupo tirando, levanté el pié dudando (extrañado pues en ese cruce nunca se giraba) mientras un compañero que no se percató me embistió en el costado alcanzándome la rueda delantera. La peor parte se la llevó el compañero, pues se fué al suelo. Yo no se aún como, pero hice un ejercicio de equilibrismo y no aterricé. Sin embargo mi rueda quedó como un ocho y con un radio roto. Afortunadamente nadie salió mal parado en la caída y a mi me quedó subir Navafría con la rueda frenándose en ambas zapatas. A pesar de abrir el puente de freno a tope cada metro que pasaba, la rueda se frenaba más y más, hasta que poco antes de coronar, el coche del Equipo EC Cartucho, me dejó una rueda muy amablemente para poder llegar hasta meta.
Entre tanto el grupo de Perico me daba de nuevo alcance, y no sin problemas (no veáis como baja el tío...) pude enlazar con ellos casi coronando y agarrarme a él en el descenso para completar los últimos 35km de "toboganes" y llegar a Segovia a muy buen ritmo, aunque bastante desfondado después del esfuerzo.
En meta mi tiempo oficial fue de 4h 54', llegando en la posición 103º de los 2500 corredores tomábamos la salida. Aún con todo, bajando casi 9 minutos mi mejor tiempo.
Sin duda se que lo habría hecho mucho mejor si todo hubiese transcurrido sin percances, pero mi sensación al cruzar la meta era de satisfacción por llegar entero, por haberlo dado todo, y por haber disfrutado.
La verdad fue un gran fin de semana acompañado por mi novia y familia que se portaron de lujo.

Respirando tras llegar a meta con la rueda prestada, pero entero (Perico de rosa al fondo).

No hay comentarios:

Publicar un comentario