domingo, 5 de octubre de 2014

54 Trofeo San Saturio (Soria).

Ya estamos en octubre, quién iba a decirnos que el año pasaría tan rápido. Parece que fue ayer cuando allá por el mes de diciembre del año pasado arrancamos este blog.

La última cita de mi novedosa temporada ciclista 2014 era el mítico 54 trofeo San Saturio.
Desde niño había oído que en Soria había una carrera ciclista en la que daban vueltas a la Dehesa. Y por mi nula dedicación al ciclismo a lo largo de mi vida, participar era algo muy lejano hasta hace un año, e inimaginable hace unos 3 (cuando me dio por empezar a salir en bici).

Pues bien hoy junto con otros tres compañeros de equipo (Luco, Rubén y Cristóbal) además del burgense Carlos Frías, me encontraba presente en la salida.
Esta vez no eran vueltas a la dehesa de Soria, si no un circuito urbano por las calles próximas a la estación de autobús.
Aquí nos mezclabamos la categoría máster con la categoría élite y sub 23 (palabras mayores).
La prueba consistía en dos mangas: puntuación y eliminación. En la primera arrancamos como es normal a tope y aguanté menos de 5 vueltas. El corazón a 190 y las piernas ardiendo me hicieron retirarme y esperar a la siguiente manga, a ver si mientras esta gente se cansaba dando vueltas...
Yo me imaginaba dureza pero no tan extrema, era un sprint continuo, una agonía por no perder la estela del pelotón... ya de puntuar en las vueltas marcadas ni hablamos...
En la segunda manga se eliminaba a los dos últimos corredores en pasar por meta en cada vuelta. Aquí aguanté 6 vueltas, supongo que porque salí algo más centrado aunque también puede que fuese porque la gente notase la fatiga de la anterior prueba.
Me agarré a la sexta vuelta superando al sprint a otro corredor, ¡¡12 corredores habían caído antes que yo!! pero claro para el siguiente paso yo ya era el último y acababa de dejarme el resto en ese sprint. Misión imposible aguantar otra vuelta y superar a otros dos ciclistas en el siguiente paso por meta. ¡Fin de carrera!

La experiencia fue dura pero bonita, hay que entrenar más y entrenar diferente, ya que acostumbrado a pruebas de fondo, pues cuesta bastante coger el ritmo de estas carreras tan explosivas...
En definitiva, fue un día especial, correr una prueba así en casa, con tanto nivel y con el apoyo de buenos amig@s, mi novia y compañeros que estuvieron presentes animando, siempre es un honor. Gracias a tod@s.

En el centro, de verde y casco blanco en la prueba de eliminación.




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