miércoles, 12 de marzo de 2014

Tafalla 22 de febrero de 2014.

Nos situamos a mediados de febrero, cuando barajo la posibilidad de acudir al Trofeo Máster de Tafalla.
Nunca en mi vida he corrido una carrera máster pero me pica el gusanillo de conocer el mundillo, a pesar de mis grandes dudas sobre poder terminar al menos una de las 3 vueltas. Puesto que según me comentan mis compañeros el ritmo es fortísimo. Estamos en febrero, y aunque llevo entrenando duro 2 meses, el ritmo de competición no se coge tan fácil, y mucho menos si nunca has competido.
¡Dicho y hecho! El sábado 22 de febrero nos plantamos en Tafalla parte del Sport Navaleno (Cristóbal, Ruben, Luco y yo).
Comienza la carrera y el ritmo es muy alto, aunque aguanto perfectamente a cola de pelotón. Se rueda a mil y en los primeros repechos mis sensaciones no pueden ser mejores, con lo que el primer sorprendido soy yo. Se acerca el puerto y con él mi miedo.
Intento progresar en el pelotón para estar mejor colocado y evitar cortarme en la subida. Pero es tarde, es muy difícil progresar, todos quieren ir delante y el puerto comienza... craso error!! empiezo el mismo a cola de grupo. Nada más comenzar la ascensión me arden las piernas, las pulsaciones se disparan y veo como empieza a cortarse la gente. Me agarro al corredor que cierra el grupo pero éste se corta. Tengo que hacer un esfuerzo tremendo para superarle y ponerme a rueda del que ahora cierra el pelotón... pero... éste también se corta y de nuevo toca remontar a por la siguiente rueda. No puedo más el pulsómetro marca 195 pulsaciones (ni sabía que podía alcanzarlas) pero veo curva a derechas donde parece que termina la subida, con lo que doy lo último que tengo para no perder contacto...
¿Cómo?? Madree mía no era esa la última curva del puerto!!! todavía faltan 500 metros!! de repente todo se desvanece, no puedo más y tengo que levantar el pié. Busco aliento e intento coronar como puedo mientras por detrás me dan caza dos corredores. Comenzamos un suave descenso uno de ellos se pone a tirar para intentar enlazar con el pelotón y me pide relevo... Yo bastante hago con aguantar su rueda... Por detrás se unen otros 3 corredores más y ahora somos 6! ¡si pasamos todos llegamos! (se oye) con lo que empiezo a pasar como puedo a los relevos.
Pásan 4 o 5 km y vemos como el grupo empieza a coger más y más ventaja... Game over! empieza a pensar mi colapsada cabeza. Finalmente viendo que del sufrimiento no puedo ni pasar a los relevos y viendo que es imposible conectar con el pelotón, decido desconectar y dar por concluída mi participación.
Al poco rato un juez me informa lo que yo ya sabía: ¡Fuera de carrera!, con lo que llegados a este punto doy otra vueltecita al circuito como entrenamiento y para la meta a ver llegar al resto de compañeros.

¿Mis conclusiones ese día? Van muy rápido, yo no subo una mierda... y hay que entrenar más o lo tendré chungo para acabar una simple carrera.

En la salida neutralizada

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